Mantén siempre la llama encendida
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Mantén siempre la llama encendida

Mantén siempre la llama encendida

Desafío 3

La vida de un cristiano es semejante al funcionamiento de un termotanque. Está todo óptimamente preparado para satisfacer tus necesidades de manera continua. Solo tienes que preocuparte de que la llama nunca se apague. Una llama que da calor, luz y, sobre todo, la seguridad de estar en lo correcto. Esa llama tiene que ver con nuestra relación de intimidad con Dios. Ella es tu perla de gran precio, el invaluable tesoro del cielo en tu corazón.

Este es el mensaje que oímos de Jesús y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es LUZ y en él NO HAY nada de oscuridad. Por lo tanto, MENTIMOS si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero SEGUIMOS VIVIENDO EN OSCURIDAD ESPIRITUAL; no estamos PRACTICANDO la verdad. Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces TENEMOS COMUNIÓN unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado… Mis queridos hijos, [yo, Juan] les escribo estas cosas, para que NO PEQUEN; pero si alguno peca, TENEMOS UN ABOGADO que defiende nuestro caso ante el Padre. Es JESUCRISTO, el que es verdaderamente justo.
– 1 Juan 1: 5-7, 2:1

Este pasaje nos confronta con la verdad de nuestra débil vida sin Dios impulsada, constantemente, a los malos pensamientos, al pecado, a la envidia, al temor y al fracaso. Pero si prestas atención el apóstol Juan dice que escribe, todas estas cosas, para manifestar su deseo de que no pequemos; pero si pecamos abogado tenemos frente al juez, y no cualquier abogado, sino Jesucristo. Él está a nuestro favor. El Justo sigue intercediendo por los injustos delante del Padre juez.
Tienes el desafío de no pecar, de no alejarte de Dios, de hablar y hacer conforme a su voluntad aunque eso te cueste esforzarte mucho para lograrlo. Él te ayudará. No dirás que no tienes pecado, pero sabrás y recordarás siempre que tienes un abogado en los cielos que intercede por ti. Reconocerás tus debilidades para fortalecerlas en Dios y obedecerás. Obedecerás porque así te demuestras a ti mismo/a, y a los demás, que tu relación con Dios y tu compromiso con Él, es genuino. ¡Sé sensible a lo que Dios tendrá preparado para ti, y disfruta de una vida ligada al propósito de Dios siempre!

¡Súmate a este desafío!

Rodo

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